Análisis del impacto de un proyecto de mentoría social para jóvenes inmigrantes: ¿la solución para la integración?

21 julio 2017

El Proyecto Ruiseñor busca promover la inclusión social, cultural y lingüística de los adolescentes de origen extranjero, a través de la mentoría de estudiantes universitarios.

El proyecto parte de la Nightingale Mentoring Network, originada en la Universidad de Malmö, Suecia, y actualmente en España el Proyecto Ruiseñor se está llevando a cabo con éxito en diversas ciudades en las provincias de Barcelona, Tarragona, Girona, Gipuzkoa o Navarra.

Un proyecto de mentoría social de este calibre, con los beneficios que representa para los jóvenes respecto a su desarrollo emocional e incluso a sus resultados académicos, es todavía más rompedor cuando se aplica a jóvenes inmigrantes, un colectivo que generalmente se encuentra en situación de vulnerabilidad social. El pedagogo Jordi Feliu Gelis, de la Universidad de Girona, ha realizado este estudio con el fin de analizar con métodos cuantitativos los beneficios del Proyecto Ruiseñor.

Con ese fin, se diseñó y realizó un cuestionario a dos grupos de estudiantes de entre 10 y 16 años, que se pasó dos veces, a los inicios del curso escolar 2012-2013, y al final. El primer grupo estaba formado por los “estudiantes mentorados”: 19% en educación primaria y 81% en la ESO, 43% venían África, 30,7% de América Central y América del Sur, 16,8% de Asia y el 10% restante de Europa del Este. El segundo grupo, denominado “grupo de control”, contaba con estudiantes de características similares pero que no participaban en el Proyecto Ruiseñor.

Los resultados de la encuesta mostraron de forma significativa los beneficios que había aportado el programa a los adolescentes mentorados en los cinco ámbitos que se analizaron:

  • Integración en la escuela: los profesores llamaban menos la atención a aquellos estudiantes que participaban del proyecto, y estos interaccionaban más con sus compañeros.
  • Integración lingüística: a pesar de que todos los participantes tienen un nivel intermedio de catalán, aquellos que participaron en el proyecto utilizaron el catalán para socializarse en la escuela con más facilidad.
  • Integración sociocultural: los estudiantes mentorados mostraron más interés y conocimiento en la comunidad, a la vez que una mayor iniciativa para hacer actividades solos.
  • Aspiraciones educativas o de educación y expectativas: los estudiantes de ambos grupos mostraron aspiraciones académicas. Sin embargo, los estudiantes mentorados tenían más esperanzas de que se cumplieran, y más conciencia de que iban a tener que trabajar duro para conseguirlo.
  • Desarrollo emocional: los niveles de autoestima eran mayoritariamente positivos en ambos grupos, pero se registró una diferencia significativa en el grupo de mentoría al final del proyecto respecto al principio de este.

En definitiva, el análisis corrobora la evidencia sobre los beneficios del Proyecto Ruiseñor en adolescentes inmigrantes, por primera vez de forma cuantitativa y no cualitativa. Los responsables del proyecto en Girona creen que la clave de su éxito es que, a pesar de la complejidad de su organización, el objetivo del Proyecto Ruiseñor es simple: promover la inclusión social, lingüística y cultural de jóvenes de origen extranjero a través de la actividad voluntaria de estudiantes universitarios.

 

 

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