Ventajas e inconvenientes de la mentoría en las escuelas

20 noviembre 2017

A raíz del positivo impacto que tiene la mentoría comunitaria en los jóvenes mentados, cada vez más escuelas se suman a programas de mentoría para asignar mentores a sus alumnos.

Entre los beneficios demostrados de la mentoría comunitaria destacan la reducción del uso de drogas y alcohol, la mejora de las relaciones entre padres y jóvenes y entre jóvenes y sus compañeros, y una mejor asistencia y actitud frente a la escuela. Es de lógica, pues, que escuelas e institutos quieran implantar programas de mentoría en sus propias instituciones, para que aquellos estudiantes con más dificultades tengan a alguien que les guíe en su vida social y académica. El estudio que aquí presentamos son los resultados de una evaluación de diez agencias de Big Brothers Big Sisters (BBBS) sobre programas de mentoría escolar (los encuentros son en la escuela) desarrollados en un total de 70 escuelas. De los 1.139 jóvenes que se apuntaron, a una mitad le fueron asignados mentores, y la otra (en lista de espera) sirvió para comparar el impacto de la mentoría.

Resultados principales de la evaluación:

  1. Cada programa participante en el estudio tenía un funcionamiento y estructura distinta, puesto que se adaptaron a las necesidades de las escuelas (número de estudiantes, edades, tipología de dificultades…) y de los voluntarios.
  2. Los programas de mentoría escolar no son ni un programa de tutorías, puesto que solo un 9% de los mentores citaron la mejora académica como su objetivo principal, ni programas de mentoría social comunitaria (en los programas de comunitarios se crean lazos más profundos entre mentor y mentorado y su impacto alcanza más ámbitos que el escolar).
  3. Los programas de mentoría escolar participantes en la evaluación, tuvieron una mayor participación de mentorados en riesgo de exclusión, respeto a la media: La mayoría de esos programas se llevaron a cabo en escuelas en vecindarios de renta baja y este hecho hizo quese alcanzaran más jóvenes en riesgo que en los programas comunitarios. Además, estos programas también estaban abiertos a todo tipo de voluntarios, por lo que atrajeron a un grupo significativo de jóvenes en institutos y en la universidad.
  4. Se registraron mejoras académicas en los mentorados a final de curso. Sin embargo, no se registró ningún impacto en las áreas que afectan la vida fuera de la escuela: ni un menor uso de drogas o alcohol, ni una mejora de la autoestima o relación con las familias.
  5. Un curso escolar no es suficiente tiempo para tener un impacto positivo. Se debe pensar en programas de más larga duración y tener en cuenta que después de las vacaciones de verano muchos estudiantes cambian de escuela o pasan al instituto.
  6. Cuanto más larga y más profunda es la relación, mayor impacto tiene en los mentorados. De hecho, una mala relación o una relación débil con el mentor resulta en un impacto negativo en el mentorado. Es crucial, pues, que se trabaje para mejorar la calidad de estas relaciones.
  7. Los mentores y mentorados que se mantuvieron en contacto durante las vacaciones de verano tuvieron una relación más larga y de mejor calidad.
  8. Actualmente se hace poco uso de las ventajas que representa tener en la escuela, una agencia BBBS para preparar y hacer seguimiento de los mentores: existe una relación entre la preparación y formación de mentores/as y el impacto positivo que las relaciones que establecen con su mentorado/a tiene sobre el mismo/a.
  9. El coste de desarrollar un programa de mentoría en las escuelas es significativamente inferior al de uno comunitario, aproximadamente mil dólares al año por estudiante.

En definitiva, los autores del estudio concluyen que a pesar de que la mentoría en escuelas presenta ventajas importantes, como el hecho de que alcanza a más jóvenes que cualquier otro programa, que tienen un impacto positivo en los resultados académicos y que cuenta con más voluntarios, todavía necesita mejorar en varios aspectos. Especialmente, en mejorar la calidad de la relación entre mentor y mentorado, a través de programas más largos y que proporcionen un mayor apoyo a los mentores. Hasta entonces, es importante valorar hasta qué punto es efectivo desarrollar esos programas escolares, a sabiendas de que los de base comunitaria tienen un impacto más favorable en los mentorados/as y garantizan relaciones de mayor calidad.

 


Fuente: Herrera, C, Grossman, JB, Kauh TJ, Feldman AF & McMaken J. (2007). Making a Difference in Schools: The Big Brothers Big Sisters School-Based Mentoring Impact Study. New York: Public/Private Ventures. Disponible en: https://www.issuelab.org/resource/making-a-difference-in-schools-the-big-brothers-big-sisters-school-based-mentoring-impact-study.html

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