Los mentores y mentoras del proyecto Ruiseñor en Navarra nos cuentan su experiencia

7 junio 2019

El Proyecto Ruiseñor es un voluntariado dirigido al alumnado de la Universidad Pública de Navarra. El objetivo de este voluntariado universitario es acompañar a menores de determinados contextos sociales y culturales para reforzar su crecimiento tanto personal como social. Comenzamos el voluntariado con muchas ganas de conocer al niño o niña que nos había sido […]

El Proyecto Ruiseñor es un voluntariado dirigido al alumnado de la Universidad Pública de Navarra. El objetivo de este voluntariado universitario es acompañar a menores de determinados contextos sociales y culturales para reforzar su crecimiento tanto personal como social.

Comenzamos el voluntariado con muchas ganas de conocer al niño o niña que nos había sido asignada y a la vez, con nervios por hacerlo bien. Éramos conscientes de que seríamos para ellos y ellas una figura de referencia y ello no son palabras menores.

Una vez terminado el curso, miramos hacia atrás y vemos aprendizajes. El Proyecto nos ha dado la oportunidad que tanto menores como jóvenes hayamos aprendido los unos de los otros, hayamos convivido y nos hayamos conocido mejor.

También hemos conocido Pamplona junto a nuestros mentorizados y mentorizadas, puesto que algunas de nosotras no vivimos en la ciudad y otras no habíamos tenido la oportunidad de conocerla de esta manera. Además, el Proyecto nos ha servido para conocer otras culturas a través de los niños y niñas, con sus historias, sus familias. Pero, sobre todo, nos ha servido para aprender de ellos, para ver la vida desde otra perspectiva diferente a la que teníamos nosotras cuando teníamos su edad.

Es importante señalar que la ayuda que se nos ha dado por parte de los profesionales, psicólogas y profesores, ha sido imprescindible, ya que algunos de nosotros y nosotras no teníamos conocimientos ni formación en el ámbito. Este apoyo ha sido necesario y útil porque con nuestros mentorizados, a lo largo del curso, se nos han planteado distintas situaciones en las que no teníamos ni la menor idea de cómo debíamos actuar.

Después de hacer una reflexión de qué nos ha aportado ser mentor o mentora, hemos llegado a la conclusión de que es una experiencia única, enriquecedora y que por su puesto la recomendamos. Es evidente que cada uno de nosotros y nosotras ha vivido con su niño o niña distintas situaciones, pero todas ellas nos han hecho madurar y crecer como personas.

Esperamos haber sido una adecuada figura para ellos y ellas.

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