¿Cómo puede la mentoría contribuir en el acceso al mercado laboral de los jóvenes?

18 abril 2017

En los últimos tiempos el concepto mentor se escucha con frecuencia, adquiriendo cada vez más, cierta relevancia en nuestra sociedad.

Por Raquel López, Fundació Marianao

En los últimos tiempos el concepto mentor se escucha con frecuencia, adquiriendo cada vez más, cierta relevancia en nuestra sociedad.

Venimos de una sociedad industrial, casi de plena ocupación, donde los trabajos eran para toda la vida. Sin embargo, ahora nos encontramos en la sociedad de la información, con cada vez más requisitos para la contratación por parte de las empresas, y una libre circulación del dinero y de la información. Entre otras causas, los factores que han generado este cambio han venido dados por la globalización, la situación energética y ambiental, las nuevas formas de consumo y de negocio y la aparición de una percepción distinta sobre los valores sociales.

Estos factores han creado transformaciones tecnológicas que han acelerado el ritmo evolutivo de la ciencia y han desembocado en nuevas formas de información y comunicación. También han sido estos factores de cambio los que han provocado transformaciones económicas en la productividad y competitividad, así como transformaciones sociales, culturales y demográficas, con efectos sobre el modelo de estructura familiar, los estilos de vida y la forma (ahora casi invertida) de la pirámide demográfica.

Nos encontramos pues, con un nuevo escenario laboral caracterizado por la flexibilidad, la temporalidad, el surgimiento de nuevas ocupaciones y la aparición de nuevos recursos de trabajo y de relaciones laborales más complejas. Es por ello que, en la actualidad, el mercado cada vez más demanda personal con ciertas capacidades como la adaptabilidad, la resolución de conflictos, el análisis de la realidad o el desarrollo de la diversidad comunicativa, en vez de currículums basados únicamente en una carrera académica.  De algún modo el mercado exige el desarrollo de un conjunto de competencias para hacer frente a las tareas de cada profesión, más allá de las titulaciones.

Hoy en día, ser competente profesionalmente no implica únicamente conocimientos teóricos (Saber), sino también aptitudes para realizar con facilidad y precisión las tareas de una ocupación (Saber hacer) y  maneras de enfocar el desarrollo de las diferentes tareas de una ocupación (Saber ser).

Frente a esta situación, el proyecto Mentorhabilitats propone una intervención para el desarrollo de competencias para la ocupabilidad en la que se combinan la formación y la mentoría, con la finalidad de alcanzar el máximo potencial de los jóvenes. Para mejorar el acceso al mundo laboral el proyecto empieza con sesiones sobre competencias transversales abarcando temáticas como el autoconocimiento, la comunicación asertiva, la responsabilidad o la gestión de conflictos y del tiempo. Se parte de una primera diagnosis sobre las competencias de cada joven y a partir de ahí se trabajan con mayor o menor intensidad hasta diez competencias transversales. Esta primera fase culmina con un trabajo de autoevaluación en competencias por parte de cada joven, que será el punto de partida del plan individual que cada uno de ellos diseñe junto al educador.

Una vez realizada la formación en competencias es cuando empieza la relación de mentoría. Los mentores son los encargados de llevar a cabo las funciones de asesoramiento tanto a nivel académico como laboral con la finalidad de acompañar a los jóvenes en su desarrollo personal, especialmente en los momentos de transición. Con este apoyo, además, se hace hincapié en el fomento la autonomía del joven, de modo que es al lado del mismo que se planifican las acciones que se llevaran a cabo. Estas acciones deben tener en cuenta las peculiaridades del entorno, los objetivos planteados en su plan individual y las necesidades detectadas. El modelo de orientación que se propone tiene un enfoque sistémico del desarrollo del participante en sus diferentes entornos.

Así pues, el mentor ayuda al joven a planificar su propia proyección vital y profesional a través del desarrollo de competencias de gestión y explotación de su carrera y, en definitiva, de su desarrollo personal y ocupacional.

Las acciones de orientación que realiza el mentor se basan en tres principios: la prevención, el desarrollo de competencias y habilidades y la intervención comunitaria. Así, se trabajan de forma transversal diversas dimensiones para el desarrollo personal y profesional. A través de diferentes técnicas, estrategias y metodologías se facilita el autoconocimiento, el conocimiento del mundo laboral y el proceso de toma de decisiones, gracias tanto a la integración de su propia autoexploración como a la exploración del entorno que lo rodea.

 

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