La Coordinadora participa en un curso sobre mentoría social en Boston

9 noviembre 2017

Hablamos con Laia Bernués, sobre el curso de mentoría en el que ha participado representando a la Coordinadora de Mentoria Social.

Recientemente, Laia Bernués, tesorera de la Junta de la Coordinadora y Delegada Territorial de AFEV Catalunya , ha representado a la Coordinadora participando en un curso sobre mentoría impartido en Boston. Hablamos con ella para recoger las experiencias y conocimientos adquiridos en el curso organizado por el European Center for Evidence-Based Mentoring  y el  Mass Mentoring Partnership.

 ¿En qué consistió el curso de mentoría impartido en Boston?

El curso constaba de dos partes. La primera parte, que duró dos días, consistió en conocer proyectos locales de mentoría en Boston y en compartir experiencias y hacer networking. La segunda parte se centró en el intercambio y debate sobre las diferentes concepciones de la mentoría y en la presentación de estudios de investigación sobre la mentoría. Hay que tener en cuenta que, aunque Boston no es la única cuna de la mentoría, puesto que en todos los Estados Unidos esta metodología está extendida desde hace muchos años, desde la ciudad se le da mucho impulso. Además, en la Universidad de Massachusetts de la ciudad se encuentra un laboratorio de investigación dedicado únicamente a la investigación sobre mentoria social: el Rhodes Lab, dirigido por la largamente reconocida científica Jane Rhodes.

¿Qué proyectos o experiencias os presentaron en la primera parte del curso?

Nos presentaron 4 experiencias: Build Greater Boston, que es un proyecto de mentoría centrado en la reducción del fracaso escolar; Youthbuild, que es un programa similar al de Big Brothers Big Sisters que se basa en el acompañamiento a jóvenes de entre 16 y 24 años para empoderarlos en diferentes competencias y habilidades; Mass Mentoring Partnership, que es una consultoría que trabaja con 275 organizaciones de Massachusetts y da apoyo y formación para el desarrollo de programas de mentoría; y finalmente, Mentor National Mentoring,  que desarrolla y facilita recursos para programas de mentoría de todo el país y promueve la calidad de la mentoría a través de estándares basados en la evidencia y la investigación innovadora.

¿Qué destacarías  de estos programas?

Fue muy interesante para los participantes europeos – además de nosotros, había representantes de entidades de Holanda, Bélgica y Alemania – ver cómo se enfoca en Estados Unidos la mentoría, como explican los proyectos que mayoritariamente se centran en menores y jóvenes menores de 24 años. Me sorprendió mucho que apenas se implementen proyectos de mentoría con adultos, como algunos de los que se imparten en la Coordinadora.

Como buena práctica,  nos presentaron el Guardian Engagement within Mentor Programs con un interesante el trabajo que se realiza con la familia de los mentorados para incrementar su implicación y para que el impacto de la relación de la mentoría sea mayor. En este sentido, el trabajo con la familia, que recibe formación sobre mentoría, lo empezaremos a experimentar en AFEV Catalunya.

¿Qué resaltarías de los estudios presentados?

Sobre todo fue interesante la investigación que presento Jean Rhodes en colaboración con Òscar Prieto de la Universitat de Girona. Se trababa de un estudio comparativo entre los proyectos de mentoría aplicados en Europa y  los implementados en Estados Unidos. Algunos de los resultados obtenidos eran muy diferentes. Por ejemplo, Estados Unidos es uno de los países con una mayor tasa de desigualdad socioeconómica en su ciudadanía. Al ser uno de los problemas internos más importantes, los proyectos de mentoría se implementan poniendo el foco en la reducción de estas desigualdades. Sin embargo, según el estudio, el detonante de la implementación de proyectos de mentoría en Europa son los movimientos migratorios y por tanto el foco está puesto en mejorar la inclusión social de personas migrantes y refugiadas.

Otro resultado a subrayar del estudio es que en Europa la mayoría de programas se enfocan bidireccionalmente, es decir, se establecen objetivos a trabajar tanto para el mentor como para el mentorado, mientras que en Estados Unidos, el 87% de los programas ponen el foco únicamente en la persona mentorada. Me resultó chocante este dato ya que desde la Coordinadora siempre decimos que la mentoría en sí misma es una herramienta que justamente tiene beneficios tanto para el mentor como para el mentorado.

¿Qué valoración recalcarías de la participación en el curso?

Ha sido enriquecedor, por un lado, un primer contacto con proyectos y experiencias para facilitar el networking entre la Coordinadora y las entidades que hemos conocido. Por otro lado, el hecho de conocer lo que hacen otras entidades sirve para valorar desde fuera el trabajo que estamos haciendo desde la Coordinadora. Aunque en Europa falta que se investigue más sobre la mentoría, en cuanto a los proyectos y la metodología que aplicamos, no estamos tan lejos de Estados Unidos que tiene más tradición y recorrido en su implementación. Respecto a la falta de investigación, creo que el uso de Messagenes para recabar más datos de manera inmediata nos ayudará mucho a poder realizar estudios comparativos entre los proyectos para analizar los datos con los mismos indicadores que se utilizan en Estados Unidos, recoger buenas prácticas y mejorar la calidad de los proyectos. Así que podemos estar orgullosas del trabajo que estamos realizando.

También es interesante el enfoque que tienen los proyectos de mentoría de Estados Unidos en el impacto que tiene la mentoría y la manera que tienen para comunicarlo. Siempre cuentan con estudios de impacto como redención de cuentas para la financiación privada que mayoritariamente reciben. Sobre ese tema, aquí todavía nos queda recorrido por hacer.

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