Entrevista a Nacho Sequeira

25 abril 2017

Hablamos con Nacho Sequeira, Director General de la Fundación Éxit y vicepresidente de la Coordinadora de Mentoría Social, sobre su experiencia en el ámbito de la mentoría desde la perspectiva del mentor.

¿Cómo tiene que ser el perfil del mentor o de la mentora?

Es básico que el mentor o la mentora esté dispuesta a aprender, a salir de su zona de confort, aproximarse sin prejuicios a otra realidad, y a saber escuchar, que es tal vez de las cosas más difíciles actualmente por la velocidad que llevamos en nuestro día a día. Es fundamental también, saber comunicar. Pero, sobre todo, algo que es crítico para que un proyecto de mentoría sea exitoso es el saber escuchar el punto de partida de la persona joven a la que vamos a acompañar. Cuando tú entiendas cuál es el punto de partida de la persona joven, hacia dónde quiere ir, y cómo tus experiencias vitales pueden ayudar en este recorrido, ahí estará el secreto de tu proyecto de mentoría.

¿Has sido alguna vez mentor?

Si, lo he sido. He tenido la suerte de poder “ser mentor” de  alguno de nuestros antiguos alumnos. En un caso concreto, me vino a ver uno de los jóvenes que había pasado por varios de nuestros proyectos y me dijo que quería empezar su propio proyecto social y que quería contar conmigo como mentor para orientarlo en la idea que quería desarrollar. Esta persona tenía claro que necesitaba figuras de referencia para implementar su proyecto.

Es de las experiencias de mentoría recientes que tengo y que más han impactado porqué en este caso surgió del propio joven, de manera proactiva y espontánea, la propuesta de hacer este proceso y no al revés, como acostumbra a suceder, cuando es la entidad la que presenta al joven la propuesta de mentoría.

“Cuando tú entiendas cuál es el punto de partida de la persona joven, hacia dónde quiere ir, y cómo tus experiencias vitales pueden ayudar en este recorrido, ahí estará el secreto de tu proyecto de mentoría”.

¿Qué destacarías de de esta experiencia?

Yo destacaría la energía que tienen los jóvenes, y de este joven en concreto. Yo creo que hay un punto de energía que en los adultos normalmente cuesta más encontrar, mezclada con dosis de ingenuidad. A medida que vas creciendo tú mismo, a veces, te pones los límites: “esto no se podrá hacer”, “esto otro se tendrá que hacer de esta otra forma”. El hecho de tener una persona joven, con un sueño que quiere hacer realidad y que no se parará a priori ante las barreras que intuya, para mí es la experiencia que más me ha impactado. Tener una idea y decir “voy a por ello cueste lo que cueste”.

Por su edad, los jóvenes, tienen prisa para que pasen cosas y no siempre es fácil entender que hay caminos que son más largos, esto es característico de su edad, no tanto por estar en una situación de vulnerabilidad, si no que la propia edad a veces te hace querer correr. Por eso, la figura del mentor les otorga un punto de realidad, de ver el camino, aporta un equilibrio y que el joven puede ver que aunque el camino sea más largo de lo que se imagina, lo estará recorriendo siempre con alguien, ahí está otro de los secretos.

¿Cómo llega una persona a interesarse por un proyecto de mentoría?

Los proyectos de mentoría siempre los enfocamos desde la voluntariedad del mentorado. Un proyecto de mentoría tiene sentido siempre y cuando las dos partes quieran formar parte del proyecto, quieran abrirse y quieran aprender una persona de la otra. En estos proyectos se marcan las reglas de juego para que sean muy claras para todos. Se establecen los objetivos del proyecto y las líneas rojas que no hay que atravesar para que se cree una alianza dejando claras las cosas que son importantes, tanto para el mentorado como para el mentor.

Este aspecto de voluntariedad a los jóvenes les descoloca un poco porqué, a menudo, están más acostumbrados a otro tipo de ofertas formativas. Esta experiencia es más vivencial. Les pones en contacto con gente que la mayoría de veces se sale totalmente de su red de contactos habitual y con la que no se comparte un mismo contexto. Por eso, el trabajo de todos es, por un lado, empoderar al mentor o mentora para que tenga las herramientas para hacer su trabajo y, por otro, preparar también al mentorado para que esté en un momento idóneo para iniciar un proceso de mentoría. Creo que el momento en el que tú decides y estás preparado para entrar en un proceso como este, es clave.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *