El primer día como mentor: la historia de Daniel e Ibra

28 marzo 2017

“El primer día, cuando conocí a Ibra, estaba como un flan, pensaba ¿lo haré bien? ¿le podré ayudar?”

Son palabras de Daniel, el mentor de Ibra, un joven veinteañero, explicando su experiencia en el evento sobre mentoría social que organizó la Coordinadora de Mentoría Social en el espacio de coworking de Aticco, en Barcelona, el pasado 27 de marzo.

Hace seis meses, un compañero de trabajo le comentó a Daniel sobre un proyecto de mentoría laboral en el que su empresa iba a participar. No lo dudó, Daniel se apuntó a la iniciativa como muchos otros compañeros de trabajo. Hubo lista de espera.

No era la primera vez que Daniel, ingeniero informático de formación, oía hablar de la mentoría. Durante una beca de estudios que cursó en California, Estados Unidos, le asignaron un mentor cuando llegó a la universidad, un buddie, para ayudarle con la adaptación al campus universitario y al entorno.  Ahora es Daniel quién orienta y aconseja a Ibra en su proceso de búsqueda de trabajo. Para Daniel, el reto más importante ha sido establecer los límites emocionales porque “como mentor no eres ni asesor, porque no eres experto en mentoría, ni tampoco debes ser o convertirte en amigo de la persona a la que acompañas. Si fuésemos amigos el proyecto de mentoría no funcionaría igual, sería más difícil establecer las reglas de juego”, explicaba Daniel. Otro reto, fue el de conectar el uno con el otro, establecer el vínculo entre dos personas que provenían de contextos muy distintos. “Al principio cuesta un poco, hay que romper el hielo. Con el tiempo ambos nos abrimos e Ibra empezó a compartir sus inquietudes. Es un aprendizaje mutuo”, describía Daniel.

A lo largo de estos meses, Daniel quiso sentar las bases de una relación formal con Ibra: se reunían en el despacho de su empresa y establecían objetivos; y luego, entre encuentro y encuentro, Ibra trabajaba para lograrlos, a través de los deberes que cada semana acordaban con Daniel. Y funcionó, en este proceso de mentoría laboral, Ibra cogió confianza para ampliar sus horizontes profesionales y encontrar un sector laboral más afín a sus intereses. Lo consiguió, hace dos semanas Ibra abandonó la hostelería y empezó a trabajar en una nueva empresa.

 “Como mentor no puedes solucionarle la vida, pero si puedes realizar preguntas o plantear cuestiones que ayuden a la persona mentorada a cuestionarse cosas para conseguir sus objetivos que pueden ir desde conseguir un nuevo trabajo, a ampliar las redes sociales o a coger más confianza en si mismo”, puntualizaba Daniel.

El proyecto de mentoría laboral en el que han participado Daniel e Ibra es el proyecto #YobExit de la Fundación Exit que consiste en acompañar a los jóvenes en el proceso de búsqueda de empleo y ayudarles a mejorar su empleabilidad mediante la mentoría individual, tanto a través del autoconocimiento y gestión emocional como a través del propio proceso de búsqueda de empleo. YobExit es uno de los 16 programas de mentoría que actualmente forman parte de la Coordinadora de Mentoría Social, una red de organizaciones que trabajamos para promocionar la mentoría como herramienta de intervención social.

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